Eran como pituchas enardecidas ante la miel y la sangre
eran como pequeñas acuchilladas pasadas que no perdían vigencia.
La miel se exande
y la lengua recorre todo en un círculo vicioso de posesiones sangíneas y no tanto
En la imensa lata de escusas recicladas
El humor era tan cambiante que las pituchas empezaban a adoptar la paranoia...
y era tan psicótico!
como todo lo que rodea la lengua.
Eran como pequeñas bestias que despliegan sus garritas
y ela superficie tranquila
y lo profundo tan psicótico...
turbia... mejor alejarse de esa corriente.
y el rio empieza a calentarse.
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El rio y todas las cosas que pasan por las teclas no siempre responden a alguna lógica, pero siempre responden cuando las llamo a gritos.
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