11 de junio de 2012
El poema de las llenas de vida.
La desabrigada niña afila sus dientes.
Lo hace de vez en cuando, para no perder la costumbre.
Los dientes afilados sólo sirven para mostrarse patética y frágil.
Las uñas en cambio tan redonditas y cortas.
El pelo revolcaba los espectros que anidan entre sus rulos.
La desabrigada vieja afila sus dientes.
El temblor de los días la han resquebrajado en lacras
y se conserva sólo por una acción perniciosa.
Las uñas largas y rojas y negras y retorcidas.
El pelo es una maraña de sonidos y colores brillantes.
La vieja y la niña aun no se conocen.
La vieja y la niña han muerto.
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