La extrañeza con la que te miro es tan asesina como el gas de mi cocina.
La negrura de todo parece confabularse en mi cerebro y deambula por mis pesados dedos que solos y bastardos se enfrentan a estas teclas.
El amor filial… esa cosa que de animal no tiene nada, no será la excusa en este momento,
el amor era todo lo que necesitábamos… para volvernos abso luta mente locas…
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