Ahora estás embebido en esa luz que te da la esperanza.
Mientras yo me debato entre mis múltiples egos
ahora tan opacos y fatales.
Estás en la lejanía
y cada vez que trato de acercarme
la nada de la que se llenan las distancias
se apodera de los intentos.
El silencio es mi único amigo,
nadie quiere más exasperaciones que las propias,
las mías
tan institucionalizadas
ya parecen parte inocua del espacio.
Ahora soy tan pobre y tan huraña
ahora soy quien no vale pena ni alegría
ahora solo soy palabras
inconexas e inventadas
en un panorama sucio...
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