27 de marzo de 2016

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Del rojo los pensamientos lentamente se mudan al amarillo.
Los naranjas tan presumidos, tan atardeceres, se van despidiendo de un día,
un día que duró años.
El amarillo promete ser un poco más sabio, un poco menos rabioso.
Prometió juntarse con el azul y desencadenar un rio de verdes mágicos,
creadores,
magníficos.
El magenta y el turquesa vendrán un poco después…
inundaran los cielos de mi mente con majestuosos ocasos
que ya no serán más despedidas, sino alabanzas del final hermoso de cada respiro.
Y luego,  
¡volverá el rojo!
Con toda su furia,
con toda su magia
a inventar nuevos caos y nuevas utopías,
volverá renovado, sublime.

Y yo, reina y señora de todas las frecuencias,
viviré y contaré el arco iris en la más vistosa y alegre penumbra

del infinito.

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