Noche
Me he mentido siempre,
pero anoche me dije las verdades y grité,
grité que no quería oírme,
pero yo seguía y seguía, hasta hacer un roto
y sangró rubio, y me desplomé,
y luego me paré y me abofeteé y me desterré, y me maldije,
y hoy no quiero verme, ni determinarme, ni besarme, ni perdonarme,
tal vez hoy sólo siga mintiéndome.
Nada
Llego y no hay nada,
llego y tiro todas las cosas
Llego y tiro todo el tiempo que esperé,
llego y lloro
Y te llamo a gritos
y me desespero y lloro
Y lloro y tiro las cosas
y las lágrimas y duermo
Noche 6
Solamente sola
En mi cuarto solo
Con mi cama sola
Solamente con mis pensamientos
Con mi bolso vacío
Con mi cómplice pluma
Y es ese miedo
Y es ese miedo
De verte tan impávido
Tan indiferente
Viéndome naufragar
Y la pólvora resplandece roja
Ante tus ojos lejanos
Noche 4
Afuera la noche,
diosa rabiosa,
siempre cobrándome sus encantos.
Domador de fieras nocturnas
dime,
saldaremos algún día tal deuda?
Cosas que no se dicen 3
Esa pobre mujer,
de onda mirada y falsa decencia,
caminaba sola hacia la surtidora de ilusiones,
le han preguntado por viejos amores,
que ella siente incidentes,
punzantes,
equívocos,
y es lo que sale a gritar,
buscando y encontrando perros blancos de filudos colmillos
y tibia lengua.
En seguida el pelo se queda,
no se puede quitar,
y empieza a picar
y a rascar
y a sangrar
y no para
y se pone blanco y luego negro,
de ese negro,
igual al del café sin azúcar de las mañanas tortuosas de luz.
Ahora las margaritas muertas y grises
están más bellas que nunca,
más bellas que nadie,
orgullosas de su tarro amarillo
que entre las diagonales deja ver su bajo costo,
de tienda de quinta,
pues la milésima es mi madre,
que siempre estará más allá.
Tú etéreo
Te busco sin saber sí existes
Entono tu nombre en todas mis lenguas
Te beso en el aire que incluye mi cerebro
Me desnudo frente a ti mientras estás ciego.
Te busco en mis fantasías
Te encuentro en todas las esquinas
Te dejo siempre solo
Y regreso al estado inicial.
Noche 5
A cambiado tres veces la escena
y por fin dejo de ser invisible,
aunque no he dejado la sombra
ni este monólogo absurdo.
Mi bailarina
Bailarina sudorosa,
con zapatillas embarradas y pelo enredado.
El charco que pisas y pisas está brillando,
tus ojos brillan también
y vibran al ritmo de los incontables gritos.
Sobre la cabeza la nube violeta amenaza con predicciones blasfemas.
Bailarina en el agua negra,
no atiendas visiones injuriosas.
Mira como brillan tus ojos!
A él que no se dice
Dolores amantes,
Amantes de la poesía ruda.
Dolores pulsantes, víctimas de la pasión abrupta.
Sexo, sexo y sangre,
Pellejos de conciencia, de razón.
Amor, amor incandescente
Amor mío
Amor…
Noche 7
El tóxico no perdona.
El primero afuera
Y el segundo enseguida. Frio.
Ambos. Cada vez menos.
En el rincón verde,
En una iglesia bonita. Sola.
El tercero que es como cuatro seguidos.
El tóxico no perdona,
El tóxico un poco fino.
Entretejiéndome. Eructo.
El tóxico no perdona.
La tinta se desliza.
Suave. Despreocupada.
El quinto aún sigo.
Sin más que decir.
El tóxico no perdona.
A veces también quiero decir estupideces,
Que ni me traigan ni me lleven.
A veces sólo quiero ser volátil
y reducirme a la mínima expresión,
suprimirme.
A veces sólo quiero ser carne
Y soldarme sólo lo necesario.
A veces quiero ponerme la venda
y caminar buscando la gallina.
Y gritar por las ventanas
Cosas que no tienen respuesta.
A veces sólo quiero dejarme llevar por el humo.
Y apagar la luz
y no encontrar el espíritu.
A veces solo quiero funcionar a medias,
Medio atornillada,
En un taller barato,
Sin ton ni son.
A veces también,
sólo digo estupideces.
Unos viejitos que se estrenan en esto del blog!
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