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Vastos océanos de miradas te separan de la mía...
en las profundidades del encanto y el desencanto reposa el amor
que está como dormitando
en un frénetico intento interior de no gritar y salirse de si mismo
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El tiempo siempre tan coqueto y melancólico,
tan desesperante,
quedamente y sin hacer ruido
me aleja de tus formas
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Solo un infame trueno de conciencias rotas
tiene la osadía de internar atravesar los miles de metros de esa esquizofrenia
antes tan amiga…
ahora tan fea y flaca tan risueña y traicionera
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Las niñas monstruo leen los versos que se escriben en el viento
y saben que la poesía es pura mierda sin él...
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