24 de noviembre de 2022

Acercándome a la demencia

con los ojos podridos de ver el futuro en los rostros de nadie, de ver el horizonte de un planeta plano. 

La lluvia que emerge de los cielos del infierno cliché, la lluvia que corre por estas calles moribundas llenas de buitres rojos.

Los árboles imposibilatodos del suicidio arrojan pajaros muertos a los transeuntes extraños, que solo ven las risas de los colores falsos de la historia. 

¿Quién puede mantenerse en la cordura en esta atmósfera de nieblas desleales y azufradas?

La naturaleza es un vestido que se vende a pedazos miles de veces usados,

la inosencia es una vieja cascarrabias abandonada en una esquina. 

Las tardes se congelan en el tiempo,

y los cuerpos de las gentes se resguardan de la peste del ojo ajeno,

dentro en sus miserias...


Yo vine a este mundo hace cien años, y ya era hora, había que acercarme

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